—Claro que era verdad... —respondió Leonel, alargando intencionadamente la última palabra. Al ver que Silvina casi saltaba de la emoción, no pudo evitar añadir con cierta malicia—: Pero solo podrás regresar a casa después de terminar las tres inyecciones que el médico ordenó.
La sonrisa de Silvina se congeló en el rostro.
¿Tres días?
Bueno, está bien. ¡Tres días no son tanto!
Mientras resistiera ese tiempo, al fin podría volver a ver a su mamá.
¡Ah, cierto! Tenía que revisar cuánto dinero le qu