Después de desayunar, Silvina se puso en contacto con Tania. Y como era de esperarse, Tania llevaba rato esperándola.
Silvina no quiso hacerla esperar más, así que, escoltada por el chofer, fue al encuentro de Tania. Al llegar, Silvina lo despidió; pensaba regresar en taxi. No le gustaba sentirse vigilada o controlada, y menos con alguien siguiéndola todo el tiempo.
A pesar de que había pasado toda una noche, Tania aún no parecía digerir del todo el hecho de que ¡Leonel estaba casado! Y peor aú