Abuela Muñoz asintió lentamente, evaluando cada palabra.
—¿Y qué piensas hacer con eso? La familia Torres ya no existe. ¿Has pensado en volver con los Martínez?
—No tengo prisa —respondió Silvina con una sonrisa serena—. En realidad, el apellido que lleve no es lo importante. Mi madre me crió con tanto esfuerzo que no quiero hacer nada que le rompa el corazón.
La "madre" de la que hablaba era Alicia.
Abuela Muñoz asintió con aprobación.
—De acuerdo. Es una decisión que sólo tú puedes tomar. Sin