Silvina se quedó de pie en plena calle, aún con la sensación de estar viviendo un sueño.
Tania también acababa de reaccionar.
—Dios mío, Silvina, tu abuela es realmente impresionante —no pudo evitar decir—. Nunca había visto a una anciana con un carácter tan imponente. A la Presidenta Muñoz la he visto en incontables ocasiones, y aunque siempre mantiene esa actitud distante, jamás tuvo un aura tan cortante.
Camille asintió de inmediato.
Silvina esbozó una amarga sonrisa:
—Será que mi destino no