Y no era casualidad: Silvina había adivinado bien.
Si Señora Muñoz podía tener la desfachatez de poner mujeres al lado de su hijo, Leonel también podía excusarse con el trabajo y simplemente no volver a casa.
Mientras él no regresara a la mansión, ¿cómo iba ella a forzar su presencia?
Leonel lo decidió: no volvería a la villa, se quedaría en la empresa.
Y aunque Liliana fuese gerente de marketing, no debía olvidarse de algo: no era la asistente personal de Leonel, no tenía derecho a seguirlo la