Tania también mostraba un rostro lleno de entusiasmo y siguió caminando con todos.
A ella le encantaba viajar, y frente a semejante paisaje, naturalmente no iba a perder la oportunidad.
Con el móvil en la mano, no paraba de tomar fotos del jardín, mientras las subía a su espacio personal y a T*****r.
Leonel también seguía la cuenta de Tania en T*****r.
Él estaba mirando su teléfono, esperando algún mensaje de Silvina.
Pero después de mucho rato, Silvina no había escrito ni una sola palabra.
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