Silvina no siguió preguntando por Rosa y Wilson, y Leonel tampoco dijo nada.
Esa especie de complicidad se sintió bastante agradable.
Cuando ya habían descansado lo suficiente, Leonel llevó a Silvina y a Alicia de regreso a la casa.
Era la primera vez que Alicia pisaba el lugar donde vivía su hija con su yerno.
Cuando llegó frente a aquella enorme mansión en un terreno donde cada metro cuadrado valía una fortuna, se quedó en estado de ensueño.
Bueno, de hecho, cuando Silvina llegó por primera v