Silvina ya estaba echando humo por la cabeza a causa de las palabras arrogantes de Wilson, cuando el mensaje de Leonel llegó justo a tiempo.
¿Aceptarlo o no?
¡Por supuesto que sí!
¡Tenía que hacerlo!
Silvina respondió de inmediato al mensaje:
[¡Sí! ¡Rápido! Según tu desempeño de hoy decidiré la calidad de la cena de esta noche.]
Al recibir la respuesta de Silvina, en el rostro apuesto y siempre enigmático de Leonel apareció, contra todo pronóstico, una expresión de satisfacción radiante.
Despué