Lila Montgomery
La noche afuera estaba tibia, sofocante. Las luces de la ciudad parpadeaban borrosas a través de las lágrimas que aún luchaba por no dejar caer. Mis pasos resonaban apresurados sobre el asfalto mientras Taylor me jalaba de la mano como si yo fuera parte de él, como si mi cuerpo le perteneciera.
Y tal vez… le pertenecía.
Salimos de la discoteca como dos fugitivos de nuestro propio orgullo. Los guardias quedaron atrás, Suze me lanzó una última mirada llena de preguntas sin respues