Selene Ataca.
Llegué a la universidad con la sensación incómoda de que algo había cambiado, pero no de forma superficial, no como el murmullo habitual que se disipa cuando cruzas la puerta de un aula.
Era más denso, más pesado, como si el ambiente mismo se hubiera reorganizado durante la noche para recibirme de una forma distinta.
No tuve que preguntarme por qué, lo sentí.
Las miradas no eran curiosas como el día anterior. Tampoco eran solo críticas. Eran… calculadas, evaluadoras, frías.
Caminé por el pasill