Nos Encontraron.
Nadie vuelve a hablar.
La dirección que acaba de pronunciar Lucian sigue flotando entre nosotros.
No sé dónde queda, no sé qué ocurrió allí, pero la reacción de Herrera me dice todo lo que necesito saber.
Ese lugar existe y él esperaba que jamás lo descubriéramos.
Alaric rompe el silencio.
—Vamos.
Herrera gira bruscamente.
—No.
Alaric ni siquiera lo mira.
—No te pregunté.
—Si salen de este banco, los van a matar.
Lucian suelta una risa sin humor.
—Si nos quedamos aquí, también.
Los dos hombres