Nadie Sale de Aquí.
Nadie se mueve, las últimas palabras de Lucian siguen suspendidas en el aire.
"Ahora vienen por ustedes."
Durante unos segundos quiero pensar que exagera, que intenta asustarnos, que todo esto forma parte de alguna estrategia para obligarnos a confiar en él.
Pero entonces ocurre.
Las luces del salón privado parpadean una sola vez, después se apagan. La oscuridad dura apenas dos segundos.
Dos segundos suficientes para que el corazón me suba hasta la garganta.
Las luces de emergencia se encienden