Lo que ya Estaba Decidido.
Hay momentos en que el cerebro se niega.
No por cobardía, no exactamente, sino porque procesar demasiado de golpe tiene un costo físico real y el cuerpo lo sabe antes que la mente y simplemente cierra una puerta y dice: hasta aquí, el resto mañana.
Pero esta noche no hay mañana.
Esta noche hay una terraza fría y un papel en mi mano y Alaric mirándome con esa expresión que ya aprendí a leer como lo siento y no sé cómo decirlo de otra manera.
—Desde antes que yo —repito.
—Sí.
—Tu padre sabía que