La Mañana Llega.
El edificio de administración a las nueve y cincuenta parece el mismo de siempre.
Estudiantes con café en la mano, mochilas, la chica de recepción que teclea sin mirar la pantalla, el olor a papel y aire acondicionado que tienen todos los edificios institucionales del mundo.
Nada que diga que en la oficina catorce hay alguien esperándonos con algo que puede cambiar una junta directiva en dos horas.
Alaric camina a mi lado.
No pegado, no con ese centímetro de distancia calculada que mantenía ant