La Habitación Número Siete.
Cruzo la puerta detrás de Alaric y el aire cambia inmediatamente.
No huele a humedad, no huele a abandonom huele... a polvo, a papel viejo, a muebles que nadie ha tocado durante años.
Eso me desconcierta.
Esperaba encontrar un escondite criminal, armas, computadoras, hombres vigilando cada rincón. En cambio, parece un edificio olvidado por el tiempo.
Lucian avanza primero, Herrera permanece unos pasos detrás de nosotros.
No hablan, ni siquiera se miran, como si ambos conocieran demasiado bien a