Los Archivos Olvidados.
Nadie respira.
El sonido vuelve a escucharse sobre nuestras cabezas: una pisada, después otra.
Lenta, pesada, como si la persona que camina allá arriba supiera exactamente que estamos aquí.
Alaric se mueve antes que cualquiera, su brazo se extiende delante de mí casi por instinto. No necesito que me diga nada, ya entendí hace tiempo que esa es su forma de protegerme.
Lucian levanta apenas una mano.
—No.
Alaric ni siquiera gira para mirarlo.
—¿No?
—Si hubiera querido matarnos, ya lo habría hecho