La Calma Antes de la Tempestad.
Hay un momento después del caos donde el mundo no sabe qué hacer con el silencio, lo produce igual.
Y el silencio llega y uno no sabe bien si sentarse en él o seguir moviéndose porque moverse es más fácil que quedarse quieto con todo lo que pasó.
Alaric guarda el teléfono.
Me mira.
—¿Qué hacemos? —pregunto.
—Nada.
—¿Nada?
—Herrera tiene todo lo que necesita. Mi madre tiene lo que vino a hacer. —Pausa—. No hay nada que podamos hacer en los próximos minutos que no estén haciendo ya sin nosotros.