Declaraciones.
Hay personas que cargan secretos de la manera en que se carga algo muy pesado durante mucho tiempo.
Con la espalda recta, con la cara tranquila, con esa quietud específica de quien aprendió que si lo muestra se cae.
La madre de Alaric es esa clase de persona.
Lo sé en el segundo en que abre la boca y lo que sale no es lo que esperaba.
—El número que les escribió soy yo.
El sábado.
La calle lateral.
El silencio.
Alaric no se mueve.
Yo tampoco.
—Tú —dice él.
No es una pregunta, es la voz de algui