Esquema.
El silencio que sigue después de la llamada no se parece al de hace una hora, hace una hora era paz, ahora es espera.
El teléfono sigue en mi mano. La voz de la madre de Alaric todavía resonando en mi cabeza.
Un documento, mi nombre, ocho meses.
Antes del contrato, antes de la boda, antes de que Alaric y yo existiéramos de esta manera.
—¿Qué dijo exactamente? —pregunta Alaric.
Repito cada palabra, no omito nada. Cuando termino, él ya no está relajado contra el sofá. Está sentado hacia adelante