Dependencia.
La mansión está en silencio cuando despierto, pero no es un silencio vacío; es uno construido con intención, como si cada pared hubiera sido diseñada para contener el sonido y, con él, cualquier posibilidad de escape.
La noche afuera se extiende sin prisa, cubriendo los ventanales con una oscuridad uniforme que no deja ver la ciudad, solo refleja tenuemente el interior: luces bajas, superficies pulidas, orden absoluto.
Me quedo unos segundos inmóvil en la cama, observando el techo alto, intenta