Consecuencias.
El pasillo frente al edificio de administración está más lleno de lo que debería. No hay clases a esta hora, pero el murmullo es constante, denso, como si la universidad entera respirara el mismo rumor.
El video.
Lo siento en cada par de miradas que se clavan en mí sin disimulo.
Mi madre camina unos pasos delante: rígida, con el teléfono aún en la mano como si no pudiera decidir si seguir mirando o romperlo. Su postura lo dice todo: no es solo enojo, es cálculo. Da dos pasos más y se detiene de