La mañana amaneció tranquila en la villa.
Demasiado tranquila.
Catalina se encontraba frente al espejo, ajustando suavemente el vestido ligero que había elegido para su cita médica. Su vientre de siete meses ya era evidente, una curva hermosa que la hacía sonreír cada vez que la miraba. Sus manos descansaron allí unos segundos, con ternura.
—Hoy vamos a ver a nuestro pequeño… —susurró con dulzura.
Una leve emoción iluminó su rostro.
Detrás de ella, la habitación estaba en calma, pero la a