La mirada de Axel sigie puesta en el pequeño. Demasiado pequeño para su parecer. Pero alli estaba envuelto en una manta blanca que contrastaba brutalmente con la oscuridad del lugar.
Dormido.
Inocente.
Ajeno a todo.
El arma del hombre descansaba sobre la mesa, al alcance de su mano.
Y su sonrisa…Esa maldita sonrisa…
era la de alguien que ya se sentía vencedor.
— ¿Ocurre algo Axel Fort?—dijo el hombre, sin levantarse—. Esperaba mas dramatismo en tu entrada, Axel Fort.
Axel se detuvo a unos metro