El pasillo principal de la Universidad estaba casi vacío, apenas iluminado por la luz tenue de la mañana. El sonido de los pasos firmes y medidos de Axel Fort resonaba en los muros, avanzando con la calma calculada que solo él sabía transmitir… aunque por dentro llevaba un mal presentimiento atravesándole la columna.
Venía a revisar ciertos informes administrativos, nada fuera de lo normal. Pero mientras caminaba hacia su propio despacho, un detalle lo detuvo en seco: la puerta del Director estaba cerrada. Hasta ahí nada extraño. Lo inquietante era el seguro electrónico activado desde dentro.
Axel frunció el ceño.
—¿Por qué demonios este hombre cerraría el despacho desde adentro a estas horas?
Trató de escuchar. Algo. Cualquier cosa.
Silencio…
…luego un golpe sordo.
Los ojos grises de Axel se endurecieron.
Sin pensarlo dos veces, retiró la tarjeta maestra que solo el Director General poseía, la deslizó por el panel y desbloqueó la puerta. El seguro emitió un pitido seco.
Abrió.
Lo que