Al día siguiente
Me desperté aturdida y desorientada, aunque me dormí con nuestra hija a mi lado me encuentro que la pequeña está siendo bañada por su padre. Por lo que, sonrió complacida porque es la vista más maravillosa que yo puedo pedir.
Por fortuna, hoy no siento ningún malestar en mi cabeza y aunque mis heridas seguramente deben estar aún sanando por dentro, puedo moverme con mucha más facilidad que antes.
‘Las cosas están mejorando tu favor, Axael.’ Me digo mentalmente.
— Eres una n