Mi corazón late frenéticamente al comprender la magnitud de sus palabras, unas que son justificadas con el dolor que siento en mi intimidad por la invasión del hombre con el que apenas me he casado.
— Entonces, es así como se folla. — susurro mirando a esos ojos que me observan de una forma extraña.
— No, Axael. Follar carece de delicadeza, diría que aunque no te amo, te estoy haciendo el amor. Porque tomo en cuenta cómo te sientes y tengo la paciencia para ser tu primer hombre.
>> Te adapto a