Capítulo 122: Relajarnos

Estamos locos, de eso no hay duda, porque él se equivoca mucho y yo lo perdono rápido e incluso le entrego mi cuerpo para que disfrute completamente del placer que le proporciono al hacerme el amor.

‘Quizás por eso necesitan terapia.’ Me dice mi mente.

Afortunadamente logro calmar la desesperación de Maximiliano, porque se toma su tiempo para besarme y recorrer tanto mi cuerpo, que siento que la que va a entrar en desesperación soy yo.<
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