Al salir de la universidad me encontré con Jane quien me miró un poco burlona. Claro que ver a tu mejor amiga con algodón en la nariz no era algo para que reírse, pero así estaba ella.
— Luces tan graciosa, G.
— Deberías estar preocupada por mi, perdí litros de sangre.
— No exageres muchacha, si así fuera no estarías caminando tan tranquila.
Sonreí mientras empezábamos a caminar, aunque segundos después la sonrisa desapareció en cuanto vi a James Clarke apoyado en su camioneta luciendo tan él.