Empecé a morderme la uña del dedo índice al ver como el reloj pronto señalaría las seis de la tarde, hora en la que ambas salíamos del trabajo y así mismo el aviso de que faltaba poco para mudarme con Clarke.
— Grace, ayúdame con algo —se acercó Thor—.
— Claro, dime —después de todo, era mi trabajo—.
— Ve y dale estos planos —me entregó unos papeles enrollados—. Al jefe
Torcí los labios pero acepté. No tenía ganas de verlo pero trabajo era trabajo así que tomé el ascensor y marqué el último pis