No sabía por qué Liam estaba aquí, ni cómo había dado conmigo, pero por alguna extraña razón, o tal vez no tan extraña, su presencia me daba muy mala espina.
- ¿Qué haces aquí? -pregunté-.
- ¿Qué haces tú, aquí? No me digas que el pequeño Clarke se reproduce —sonrió de lado—.
Jane se tensó a mi lado, y la tomé de la mano para calmarla.
— Eso no te incumbe, ¿qué quieres?
— Hablar contigo, es importante.
— No creo que deba discutir sobre ningún tema contigo.
— Yo creo que sí, es sobre tu querido