Aparcó el auto en el pasillo pavimentado que conducía al garaje, se apeó y entró a la casa. Saludó a su esposo con un apasionante beso, aspirando la dulce fragancia de su perfume. Estaba vestido con un formal traje de lino color azul, parecía un abogado de la televisión.
-¿Estás lista? Weldon llegará en cualquier momento. –dijo mirando la hora en el reloj colgado en la pared.
-Solo me cambiaré los zapatos por unos más cómodos. –siguió al fondo de la sala, hacia las escaleras. No alcanzó a poner