Lauren tomó un taxi de regreso a su casa cuando la tarde ya estaba cerrando. Declinó la caballerosa oferta de Paul de llevarla a casa por culpa de la vergüenza que continuó atormentándola todo el día. Cada minuto que pasó con Paul se resistía al impulso de disculparse por haberle sido infiel, como si en verdad hubiese pasado. No podía dolerle algo que jamás pasó. Le costaba separar la realidad de la fantasía, en gran parte porque lo que sintió fue real.
Se apeó del taxi cuando este la dejó en e