No volvieron a besarse el resto de la noche, aunque Arthur estuviera dispuesto a repetirlo por si acaso Nick seguía sin convencerse. El estremecimiento que lo sobrecogió en el beso fue agradable. No era deseo sexual puro, Arthur conocía de sobrada experiencia ese cosquilleo en el abdomen bajo, sino que era un conmoción más profunda, indescriptible para las palabras.
Alison se ofreció a llevarlo de vuelta a casa en su auto, conocía la ruta de la noche en que Lauren le estropeó la velada.
-¿Por e