50. El Teatro del Poder
Me quedé mirando los documentos una y otra vez, como si las letras fueran a ordenarse de manera distinta después de releerlos. Como si, en un segundo milagroso, el papel se apiadara de mí y mostrara otra verdad, una menos cruel, una que me liberara.
No. Todo estaba ahí, claro y frío.
Movimientos de dinero en cuentas extranjeras. Proyectos replicados con precisión en las mismas áreas en las que Max intentaba expandir la constructora. Contratos con nombres que reconocía vagamente de conversaciones