El sábado los niños están con Diego.
Camila lo sabe desde el miércoles anterior y de todas formas lo nota el sábado por la mañana cuando se despierta y el apartamento tiene el silencio específico de los días de semana alterna en que los niños no están: un silencio que no es vacío exactamente sino distinto, como una habitación donde alguien acaba de terminar de hablar y el eco todavía está.
Trabaja hasta las once. Luego sale a comprar al mercado de Lavapiés.
No es un plan. Es que el frigorífico