Diciembre en Madrid llega sin nieve pero con la luz cambiada.
La diferencia no está en la temperatura. Está en cómo el sol entra por las ventanas del estudio a las tres de la tarde: más bajo, más rojo, más inclinado. La luz de diciembre no calienta. Solo señala. Y lo que señala es que el año está terminando y que lo que iba a pasar ya pasó.
El proyecto del consorcio arranca el quince de enero.
Llevo tres semanas revisando los planos del primer edificio de la calle Embajadores. El problema de cim