El miércoles de la semana siguiente, a las ocho y cuarenta de la mañana, me llega un mensaje de Diego.
Diego: Leo amaneció con 37,6. No es fiebre. Le puse el termómetro dos veces. Va al colegio. Te aviso por si en algún momento lo llaman de enfermería.
Leo: Confirmo.
Diego: ¿Por?
Camila: Para que sepas que lo recibí.
Diego: De acuerdo.
Pausa.
Diego: ¿Hablo con el pediatra para avisarle o esperas tú hasta ver cómo evoluciona?
Camila: Espero. Si sube antes de las doce, hablo yo. Si no, esta tarde