CAPÍTULO 13: MANTÉN LA COMPOSTURA
Nos enredamos en una pelea violenta, ambas impulsadas por años de odio y resentimiento. Sus uñas arañan mi rostro y mis manos buscan su cabello, tirando con fuerza. La adrenalina corre por mis venas, no siento dolor, solo las ganas de matar a esta hija de put4.
—¡Basta! —grita una voz masculina, pero estamos demasiado sumergidas en nuestra pelea para detenernos.
Finalmente, alguien nos separa a la fuerza. Dos guardias de seguridad nos mantienen alejadas mientras