CAPÍTULO 14: EL CASTIGO
Ricardo llega a la casa sin decirme cuál será mi penitencia por incumplir nuestro acuerdo. Jugueteo con mis manos sintiéndome nerviosa y precavida. Ya sé lo que es capaz de hacer, sé que le gusta dominarme a través del sex0 y que me vuelvo de gelatina, incapaz de decirle que no.
Su juego de seducción y dominación de alguna forma me hace sentir hechizada. Me repito una y otra vez que esto lo hago por mi hijo y la venganza. La cara de Camila vuelve a mi mente y sonrío con s