No sé por cuánto tiempo caminé, porque estaba absorta en mis pensamientos y tratando de pensar en cómo haría para sobrevivir con un niño y otro próximo a venir ahora que Nicolás me dejaría en la calle. Cuando me quise dar cuenta estaba en el cementerio, como si mi inconsciente supiera que necesitaba estar ahí, ya era costumbre hablar con él cuando mi vida parecía irse por la borda. Entre dejando que mis pies me llevaran hasta la tumba de mi padre y me arrodille frente a él.
-Papá…- dije con la