No sé cómo pude levantarme del asiento en el consultorio, pero en un momento dejé de escuchar al médico, su voz estaba en la lejanía y yo simplemente caminé hacia la salida en shock.
-¿Y?- escuché la voz de mi esposo que se acercaba hacia mí- ¿Qué sucede? ¿Qué te dijo?
Entré en razón y lo miré a los ojos, creo que tenía una expresión de terror porque Nicolás se veía muy preocupado.
-Carla- Me llamó tomándome del hombro- ¿Estas bien?
Miré a mi niño que jugaba en el asiento con su Teddy y sent