Pasó bastante tiempo antes de que las heridas que Pablo había causado se volvieran cicatrices invisibles en nuestros cuerpos. Yo me pude recuperar más rápido, ya que mis heridas habían sido superficiales. Mis moretones se fueron esfumando lentamente, pero lo que nunca se iría de mí es el dolor traumático de todo eso, nunca olvidaría a la mujer del baño que intentó ayudarme, tampoco a Lucas, ni todo el dolor y el miedo que sufrió mi niño.
En cambio, Nicolás tardó más en sanar, ya que tuvo una o