- ¿Y ahora que vamos a hacer? - pregunté abrazándome a mí misma al sentir que la temperatura dentro de la fábrica iba bajando lentamente acorde iba anocheciendo- ¿Quedarnos en este frío y sucio lugar hasta morirnos congelados? Mientras hablaba mi aliento salía en forma de humo blanco.
Él encendió un cigarrillo, sin inmutarse por mis reclamos y estiró las piernas en el suelo, empujando los restos de suciedad lejos de él.
- ¿Quieres uno? - estiró la caja de cigarrillos hacia mí.
-No gracias- negu