Nicolás dio vueltas y vueltas por la ciudad, buscando alguna señal de su familia, mientras esperaba que su mejor hombre lo llamara.
-Maldito enfermo- exclamó en voz alta- si le llegas a tocar un pelo a mi familia yo te juro que no va a quedar nada de vos- gruñó- Nadie va a reconocerte después de que te agarre- apretó con fuerza el volante.
Marcó a Carla a su teléfono mientras manejaba, pero ahora cuando la llamaba lo llevaba directamente al contestador.
-Hola, estás llamando al teléfono de Ca