-Vamos, maldita sea- murmuró por lo bajo el joven, no quería que el niño lo escuchase insultar y menos que se diera cuenta de que estaba comenzando a ponerse nervioso al ver que los autos no avanzaban y habían quedado atascados en una larga fila de autos en el tráfico.
Eran las diez en punto, pero aún no habían llegado a la casa. Lo que le había contado el niño lo había dejado preocupado y luego, como un comentario completamente inocente, le había dicho que su abuela trabajaba de noche, lo que