-Hola pequeño Nico- Dijo el joven mafioso- Veo que aún conservas a Teddy. Gracias por cuidarlo.- Sonrió agradecido.
El niño miró al oso tristemente y se lo entregó a Nicolás.
-¿Qué sucede? ¿No lo quieres?- Nicolás lo tomó
-Si, pero es tuyo- dijo con lágrimas en los ojos
-Oh no no- Se agachó a su altura y puso a Teddy en su oído- ¿Qué dices Teddy? ¿Con él te diviertes más que conmigo? Ay que malo Teddy. fingió estar triste.
El niño comenzó a reírse, como hace mucho no lo hacía.
-Teddy me dic