-Entonces, ¿Estoy perdonado? - Dijo luego de un rato de ambos estar callados mirando jugar a mi pequeño con el osito.
-Aún tengo que pensarlo bien- admití seriamente. No quería apurarme con mi decisión. Si, había sido bueno con el niño, aún así, no me podía comprar tan fácil. No esta vez.
-Está bien- dijo volteandose hacia mí. Me tomó de las manos y miré con vergüenza a mi hijo, que no se había dado cuenta, por suerte. –A tu tiempo- Me sonrió de forma comprensiva y besó mis manos. - Yo voy a