Me desperté temprano con la camisa de Omar puesta y me dirigí a preparar el desayuno. Estaba tranquilamente preparando unos panqueques cuando sentí que él me agarraba de atrás.
—Me harás quemarme... —reí, tratando de concentrarme en la sartén.
—Eso no me importaría —murmuró en mi oído, con su voz baja y seductora, mientras sus manos se deslizaban lentamente por mi cintura, tirándome más cerca de su cuerpo.
Sentí el calor de su aliento en mi cuello y la presión de su cuerpo detrás del mío. Mi