Sentí los labios de Omar sobre los míos, sus besos eran intensos y voraces, como si quisiera devorarme. Mi corazón latía con fuerza mientras él retiraba mi vestido de la cabeza hacia arriba, dejándome en ropa interior. La brisa fría de la habitación contrastaba con el calor que emanaba de su cuerpo, y un escalofrío recorrió mi espalda.
—Omar, yo nunca... —logré confesar, mi voz apenas un susurro. La realidad de lo que estaba sucediendo comenzaba a hundirse en mí, y aunque deseaba detenerlo, ha