Me miré una última vez en el espejo antes de bajar las escaleras. El vestido dorado que llevaba tenía un pequeño escote y dejaba mi espalda al descubierto. Era elegante y delicado, perfecto para la ocasión. Mi tía Perla lo había diseñado especialmente para mí. Ella tenía un don con la moda, y siempre decía que quería verme lucir lo mejor posible, aunque no suelo exhibirme mucho. Esta vez hice una excepción, porque era un día importante para Elena.
Tía Perla y su esposo, mi tío Brandon, siempr